A lo largo de su historia, la industria petrolera ha sido impactada por los fenómenos económicos, políticos y sociales. El acontecimiento del pasado lunes, en el que por primera vez los precios se cotizaron con valores negativos, es decir, por debajo de cero y el barril del Petróleo Intermedio de Texas (WTI) terminó cerrando en -US$37.00 debido a los efectos en la economía mundial por el impacto del covid-19, ha trascendido en la historia del crudo.

En términos económicos, este impacto negativo significa que los agentes del mercado que pretendían vender contratos de futuros de crudo tienen la voluntad de pagar un precio para desprenderse de ese activo.

El director de Estudios, Proyectos e Información de la Organización Latinoamericana de Energía, Andrés Schuschny, explica que actualmente se observa una drástica reducción de la demanda a niveles nunca vistos como consecuencia de la interrupción de la actividad económica a nivel internacional provocada por el coronavirus.

La Agencia Internacional de la Energía (IEA), en su último informe, estima que el mes de abril finalizará con una reducción en la demanda de 29 millones de barriles diarios.

Sin embargo, esta no es la primera vez que un fenómeno impacta al sector. Al consultar Wikipedia, se destaca que el 16 de octubre de 1973, a raíz de la decisión de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) de no exportar más petróleo a los países que habían apoyado a Israel durante la guerra de Yom Kipur que enfrentaba a Israel con Siria y Egipto, cuya medida incluía a Estados Unidos y a sus aliados de Europa Occidental, se registró un incremento en el precio del crudo.

Ese aumento, unido a la gran dependencia que tenía el mundo industrializado del petróleo, provocó un fuerte efecto inflacionista y una reducción de la actividad económica de los países afectados, los cuales respondieron con una serie de medidas permanentes para frenar su dependencia exterior.

Fue entre 1982 y 1985 cuando se logró sostener un precio de US$29 por barril a costa de disminuir la participación de la OPEP a un 28% de la producción global. La demanda de petróleo estaba en retroceso y la producción crecía en otras regiones del mundo.

Sin embargo, entre 1986 y 1989 los precios entraron nuevamente en crisis, pero esta vez por su descenso. La mayoría de los países miembros de la OPEP violaron sus cuotas y Arabia Saudita abandonó su función reguladora, lo que generó una estrepitosa caída. Los precios exhibieron una volatilidad que se reflejaba mes a mes.

Los datos consultados establecen que otro factor que influyó en el aumento de los precios del petróleo fue el embargo de las exportaciones iraquíes decretado por Naciones Unidas y la paralización de yacimientos kuwaitíes en 1990, el cual provocó una estampida de precios de corta duración, generada más por el pánico que por una escasez prolongada.

Ante esa situación, Arabia Saudita y otros productores árabes repudiaron la invasión y cubrieron rápidamente las demandas a finales de 1990. Se alcanzaron picos de U$S40 por barril a un mes de la invasión a Kuwait pero, en tres meses, los precios retornaron los valores anteriores al conflicto bélico.

Un informe del Instituto Argentino del Petróleo y del Gas (IAPG) explica que durante el periodo 2004-2008, el crecimiento de China e India, los recortes de producción de la OPEP, el descenso de las reservas estratégicas de los Estados Unidos, el desastre del huracán Katrina, y los conflictos en Venezuela y Nigeria generaron temor al desabastecimiento, lo cual produjo un aumento en los precios.

El informe señala que entre enero de 2004 y agosto de 2008 las cotizaciones mensuales promedio pasaron de US$34 a US$120 por barril con un pico máximo de US$145.00 a mediados de julio de 2008, lo que rompió con todos los récords históricos del precio del crudo, atribuido a la demanda generada por los Juegos Olímpicos de Beijing.

El IAPG establece que los precios comenzaron a bajar en septiembre, y ya en diciembre se cotizaba a US$32 el barril.

Sin embargo, a mediados de 2009 comenzó otro período de repunte de precios que duraría cinco años y volvería a llevar el crudo a los US$100.00, ya que la incipiente reactivación de las economías nacionales y el incremento de la demanda asiática, provocaron nuevamente los rumores sobre la escasez, lo cual podría derivar en nuevos conflictos políticos.

El IAPG afirma que las cotizaciones superiores a los US$100 de julio de 2014 y las cotizaciones de US$27 de enero de 2016 se debieron al descenso de la demanda china, la explotación de yacimientos no convencionales en Estados Unidos, la reincorporación de Irán al mercado petrolero después de sus negociaciones con Estados Unidos, la elevada oferta proveniente de la OPEP y la circulación de petróleo barato en manos del grupo terrorista del Estado Islámico conocido como ISIS.



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