Tiene motivos de sobra para sonreír: Abrirá la campaña del 2020 entre los mejores antesalistas y muy pronto firmará un “gran contrato”.
Rafael Devers logró la madurez esperada y se posicionó como un tercera base élite.
Tome ejemplos: La temporada pasada bateó 32 jonrones con 115 carreras remolcadas.
Sus números van en ascenso con 10, 21 y 32 cuadrangulares en las últimas tres temporadas y bateó .311.
Devers, de Samaná, recibió presión en 2018 cuando fue emplazado a concentrarse más en el terreno de juego.
En ocasiones lucía perdido y ahí radicaron algunos problemas defensivos que lo llevaron a cometer 24 errores en 2018, y aunque el año pasado solo bajó un poco a 22 errores, lució un poco más seguro.
Aún con esa cantidad de errores, se observa una gran mejoría.
Devers, de 6 pies y 210 libras, siempre ha sido visto como un jugador que tiene potencial de superestrella en la pelota.
Cuando tenía 16 años, Devers recibió un bono de 1.6 millones de parte de los Medias Rojas.
Acabó en Ligas Menores, y un ejemplo de eso fue que en 2017, en sus primeros 77 partidos, llevaba 18 jonrones, con promedio de .300 lo que obligó a Boston a subirlo a Grandes Ligas.
Devers todavía gana prácticamente el mínimo (600 mil dólares), pero ya se habla de un contrato a largo plazo.
Será muy importante si puede consolidar el tipo de actuación de la temporada pasada para que Boston dé el paso. Un asunto que ha perseguido a Devers son las lesiones.
Cuenta Devers que una de las razones es que no sabía administrarse en el terreno, es decir, que hay momentos en que no se necesita ser intenso.
En estos meses ha estado entrenando fuerte, le puso énfasis a sus piernas, y se declara listo para una temporada de solo 60 juegos donde hay que producir de inmediato.



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